Acabo de leer en la versión digital del periódico
El País, gracias a un amigo que me ha pasado el
link, que el
Ministerio de Cultura de España ha creído conveniente clasificar a la película
SAW VI como
"X", clasificación asignada a películas de contenido pornográfico y/o extremadamente violento (por este segundo motivo).

Qué consecuencias tiene esto? Pues no es sólo una letrita que se pone ahí inofensivamente, sino que la antepenúltima letra del abecedario condena a
SAW VI a que
sólo pueda ser emitida en los cinco únicos cines porno que quedan en España.
Independientemente de que la saga
SAW se esté estirando más que los
chicles boomer, hay gente que tiene derecho a ver esta última entrega, y a mí me vienen a la cabeza varias preguntas. Creo que la acción de clasificar esta película como
"X" no es una medida para proteger a los mayores de 18 años (que sería la otra clasificación alternativa), sino una forma de evitar la difusión de la película (ya sea intencionadamente o no, es lo que pasaría si a una de las películas más taquilleras la obligamos a emitirse únicamente en cinco cines en todo el país, los cuales pueden no ser del agrado de la mayoría de los espectadores, debido al tipo de películas que se suelen proyectar en ellos). Así que la primera pregunta es, hasta qué punto es razonable que un grupo de adultos vean una película sin limitaciones, y luego juzguen si puede herir o no la sensibilidad de otros adultos como ellos? Es mejor el criterio de unos adultos que de otros respecto a la sensibilidad de uno mismo? No entiendo, a mis 26 años, cómo alguien pueda decirme (y me obligue en parte con su decisión, debido a la situación de los cines en España con licencia para proyectar películas
"X") que no debo ver una película porque después de haberla visto él (que debe ser inmune) cree que puede herirme. Creo que es un sobreproteccionismo del ciudadano que linda bastante con un recorte de libertades. Vamos, que no es censura... pero es una
"censura efectiva" (el efecto que va a tener va a ser que nadie la vea... suponiendo que nadie use
P2P :p). Esto no tiene nada que ver con las edades que se ponen para que los padres tengan cierta orientación para proteger la sensibilidad de sus hijos. Esto es decir a personas mayores de 18 años
"qué les conviene ver, y qué no", relegándolos a cines considerados de segunda categoría (y de los cuales sólo quedan cinco en todo el país).
En una época en la que tanto se critican las descargas por
Internet, y el daño que se le hace al cine con ello, vemos cómo una de las películas que previsiblemente más vaya a recaudar es relegada a cinco salas
de dudosa reputación. No tengo nada contra el
porno, y los cines que lo proyectan, pero creo que eso va a frenar a mucha gente a la hora de verla.
Y ahora que entramos en el tema del
porno y la
censura, lo primero que pensé cuando ví la pelícual
Mentiras y Gordas, es que era
una película porno (y de las malas). Resulta que una de los guionistas de tan exitosa película española fue la actual responsable del
Ministerio de Cultura,
Ángeles González-Sinde, ministerio que ha dado la calificación
"X" a la película
SAW VI. La pregunta es evidente: os parecía exagerado llamar
"peli porno" a
Mentiras y Gordas?, vale! (aunque a mí no me lo parece), ahora decidme: qué peli creéis que debería estar antes en un cine porno?,
Mentiras y Gordas, o
SAW VI? Lo mismo hay división de opiniones... para mí la respuesta es clara, pero pasa lo de siempre: uno es cine estatal sobreprotegido, y lo otro es una peli, que mala o no, recauda por su propio peso.
Lo que temo es que esto se extienda, y que futuras películas (éxitos mundiales) no lleguemos ni a conocerlas en España. Es algo parecido a
lo que ocurre con los videojuegos en Australia. Mientras tanto, el cine español seguirá con guiones pésimos, desnudos gratuitos, escenas de sexo morboso y explícito, drogas y alcohol, apoyado, y en ocasiones hasta realizado, por ministros. Eso sí, no os bajéis cine español, que estáis
"destruyendo la cultura".
Buenavista, la distribuidora del film, aún está a tiempo de recurrir. Supongo que todo esto quedará en una anécdota, pero de seguir así me parecería un golpe a nuestra libertad como espectadores.