domingo, 19 de marzo de 2017

¿Por qué Willy Wonka abandonó su fábrica de chocolate?

Qué encontrarás en esta entrada?
  • Algunos de los motivos que han llevado al alto número de cerámicas abandonadas en el Corredor del Henares.
  • Breve historia de la fabricación del ladrillo en la Comunidad de Madrid.

En la entrada más reciente de Astaroth's Photography Blog podemos encontrar, una vez más, una fábrica abandonada. Se trata de una vieja cerámica en las cercanías de Torres de la Alameda.

Cerámica de Torres de la Alameda (marzo de 2017)

No es la primera que aparece en el universo astarothista, ni creo que sea la última que veamos. En una entrada previa, que en su día fue titulada como "Hacia Torres de la Alameda por la ruta de las casas fantasma", ya éramos conscientes de la gran cantidad de edificios en ruinas que hay por esta zona, siendo la mayoría de ellos de carácter industrial y, en muchos casos, cerámicas.

Cerámica de Torres de la Alameda (marzo de 2017). El techo del final de la galería está caído, viéndose el cielo y las vigas apoyadas en el suelo.

Cerámica de Torres de la Alameda (mayo de 2014). El techo aún se conservaba y no bloqueaba con su caída el paso.

Pero, ¿por qué se da esta extraña concentración? Investigando un poco el contexto para la entrada de AsPhBlog, me he topado con el artículo "Fabricando Tejas y Ladrillos: la Memoria del Barro en Madrid", y me parece interesante hacernos ecos de él aquí.

Por situarlo un poco en su contexto, nos remontaremos a mediados del sXIX, donde según nos cuenta el artículo, podemos hablar de una primera etapa caracterizada por la elaboración artesana en pequeños talleres llamados tejares. Era un trabajo manual dirigido por un maestro que enseñaba el oficio de hacer ladrillos y tejas a varios aprendices, los cuales trabajaban como jornaleros en la temporada que iba desde junio a septiembre.

A finales del sXIX comenzaba la mecanización del proceso, destacando fábricas de la zona que adquirieron gran importancia, como Estela, en Alcalá de Henares. Se pasó de los pequeños talleres a las fábricas de mayor tamaño, con grandes secaderos (naves con la ventilación adecuada) que mejoraban el proceso de secado que hasta el momento se hacía al aire libre.

Cerámica de Torres de la Alameda (mayo de 2014). ¿Posible mecanismo de ventilación para secaderos?

El hito que sin duda marcó un antes y un después fue la invención del horno Hoffman. Este dispositivo permitía que la temperatura se mantuviera constantemente elevada durante todo el proceso de cocción, haciendo que este  proceso se pudiera prolongar de manera ininterrumpida. En el artículo original al que hacemos referencia en esta entrada se habla de cómo esto influyó en el agotador ritmo y condiciones extremas de los trabajadores de la época.

Cerámica de Torres de la Alameda (marzo de 2017). ¿Simples galerías u hornos de tipo Hoffman?

Y tras el contexto previo llegamos a la parte que nos concierne. En los años 50 la industria de la construcción entró en auge. El I Plan Nacional de Vivienda (1944-1954) contribuyó a ello, creciendo el número de fábricas dedicadas al ladrillo. En concreto se localizaron principalmente en las afueras de municipios como Alcalá de Henares, Torrejón de Ardoz, Mejorada del Campo o Loeches. Uno de los factores de esta localización pudo ser la calidad de la materia prima de la zona. En el caso de la ciudad complutense, se contaba con la arcilla del cercano Cerro del Viso, que hizo surgir varias empresas en sus proximidades.

Cerro de San Juan del Viso (también conocido como Zulema)
Sin embargo, a mediados de los 70 la industria de la cerámica no atravesaba su mejor momento, y muchas de estas empresas tuvieron que cerrar.

Cerámica de Loeches (mayo de 2015). Detalle del interior, en el que se ve un equipo de respiración modelo ACS 952 de la marca Spasciani.

Hoy conforman el llamado "triángulo del ladrillo" (Alcalá-Torrejón-Loeches), como un cementerio de la intensa actividad industrial que hubo en otro tiempo.

Mapa del "triángulo del ladrillo", mostrando la intensa actividad cerámica de la zona en el pasado

Como hemos comentado, tampoco hay que irse muy lejos para ver los vestigios de esta industria. Alcalá de Henares (la ciudad en la que vivo) cuenta con una importante tradición en la fabricación del ladrillo, de la cual se conservan restos, como indica este artículo en referencia a las fábricas de Cermag y Pinilla. Hoy ya desaparecidas, pero de las cuales se mantienen elementos que conforman el paisaje de la ciudad y que recuerdan la actividad que tuviera ésta en un pasado no demasiado lejano.


Actualización 23/03/2017:

Al hilo del último párrafo, he querido ver personalmente esos restos de la historia de Alcalá de los que hablábamos.


La imagen anterior corresponde a un cartel de un parque del barrio complutense de Nueva Alcalá. En él puede confirmarse, además de una enorme falta de consideración hacia la conservación del monumento, cómo la proliferación de las fábricas de ladrillos en la zona se debe básicamente a dos factores: la larga tradición en este sector, aprovechando la riqueza y abundancia natural de la materia prima del entorno, y la explosión urbanística de los años 50's en la provincia.

El parque alberga un curioso horno Hoffman de la desaparecida fábrica Cermag.



También se hace referencia a la icónica chimenea de Pinilla.


Cómo vemos, aunque parezca que haya que recorrer kilómetros para disfrutar "triángulo del ladrillo", hay aún pruebas de que Alcalá fue uno sus activos vértices.

martes, 7 de marzo de 2017

El paso del tiempo

Qué encontrarás en esta entrada?
  • Fotos de edificios históricos en ruinas de Alcalá a lo largo del tiempo.

El otro día estuve haciendo fotos por algunos de los edificios más ruinosos de Alcalá (podéis ver la entrada aquí, en inglés). Una de las cosas de las que me di cuenta es de cómo van cambiando estos edificios, los cuales contienen un pedacito de la historia complutense que poco a poco se va desvaneciendo en el olvido.

De esto nos advierten notas de prensa como ésta (febrero de 2010), de la Lista Roja del Patrimonio Complutense. En ella se nos habla de la importancia histórica de los molinos fluviales, como el Molino de los García (conocido popularmente como "La Casa del Loco") y que poco a poco se van deteriorando víctimas del tiempo, el vandalismo y los saqueos hasta desaparecer.

Recuerdo cuando de pequeño nos colábamos en "La Casa del Loco" como una suerte de prueba de hombría. Por aquel entonces tenía sus suelos y sus techos, y caminábamos por sus oscuras salas aterrados. Tras soportar varios incendios, la situación hoy es bastante distinta.

Bajo estas líneas está la imagen que muestra la Lista Roja del Patrimonio Complutense.

Anterior a febrero 2010

Y a continuación, el estado actual de la misma zona.

Marzo de 2017

Como comenta el artículo, ya no hay ni rastro de la maquinaria que un día hubo en este molino del s.XIV. Aunque no se aprecia del todo bien en la foto tomada por mi, la zona donde estaba es ocupada ahora por un agujero lleno de basura. Es más, veremos a continuación que ha habido un importante deterioro claramente detectable incluso en el pequeño periodo que va entre 2010 y 2017.

Veamos la siguiente imagen de una salida que realicé hace algún tiempo.

Octubre 2011

Y otra actual de la misma zona.

Marzo 2017

Obviando las diferentes perspectivas que dan las lentes usadas en cada uno de los casos, se observa que poco queda de las divisiones entre plantas que aún resistían a duras penas unos años atrás.

Otro cambio son los accesos. En las fotos de 2011 vemos que hay accesos abiertos en múltiples partes. En 2017 estos accesos han sido cerrados, quedando sólo una puerta por el patio de la zona norte.

Octubre de 2011
 
Octubre de 2011
 
Octubre de 2011


La Casa del Loco es una vieja conocida, pero no es la única que sufre los estragos del tiempo. En esta última salida también fotografié La Casa de los Catalanes, una edificación rural a los pies del cerro llamado Malvecino del parque Los Cerros de Alcalá. La verdad es que mi memoria me ha jugado una mala pasada y la recordaba en mejor estado cuando la visitara allá por agosto de 2012, pero revisando las fotos, no queda duda de que ya por entonces no presentaba muy buen estado de conservación.

Agosto de 2012

Agosto de 2012

Agosto de 2012

Su estado actual es bastante deplorable, siendo bastante difícil pasar a su interior por la cantidad de escombros que hay.

Marzo 2017

Marzo 2017

Además, algunas muestras de arte urbano de cierta calidad presentes en su interior se han ido borrando hasta presentar un aspecto bastante decadente.

Y aquí cabe pararse a reflexionar en la historia local que guardan estos lugares, algunos de ellos presentes por siglos en la escena complutense. Personalmente, me gusta descubrir estos pequeños tesoros del tiempo que han sobrevivido sin pena ni gloria a la evolución de una ciudad que ha ido creciendo más y más en los últimos tiempos centrada en su desarrollo y olvidando estas conexiones con sus bien profundas raíces. Sin embargo, no hay que olvidar que la que hoy es simplemente "la casa de un loco", antaño fue el molino medieval más antiguo del que se tiene constancia en Alcalá, y más tarde fábrica de harinas, y que presenció de primera mano la Batalla del Zulema contra los franceses el 22 de mayo de 1813, viendo entrar triunfante a El Empecinado.

sábado, 4 de febrero de 2017

Unas notas lanzadas al aire

Qué encontrarás en esta entrada?
  • Una grabación de una de mis sesiones musicales.
  • Un texto moñas introduciéndola.
Trozos de viejas canciones, propias o ajenas. Melodías que algún día escuché, dentro y fuera de mi cabeza. Composiciones que sólo mis dedos han oído antes, y sutiles sonidos de los cuales únicamente importa la fuerza que sobre ti imprimen.

Hace tiempo que no grabo nada. La música, si bien es muy importante en mi vida, termina siendo para mi un medio para disipar ansiedad. Ya no importa la perfección de técnica, ni dejar una obra acabada. Al final sólo importa el feeling del momento de ser ejecutada. Intentamos inútilmente grabar lo que se siente en un instante con un dispositivo que sólo captura el audio, pero a veces, una pequeña parte de ello sí queda de alguna manera impreso entre ceros y unos.

Casi a diario intento tocar al volver a casa. No son "canciones", no son "nada"... sólo unas notas lanzadas al aire, fragmentos a veces de cosas que ya he tocado, o nuevas variaciones sobre algo que empiezo a vislumbrar. El caso es que todas esas cosas evolucionan con el paso del tiempo, y en unos meses, día a día, se convierten en melodías olvidadas que han dado paso a otras completamente nuevas.

No son canciones. Ya ni siquiera son "bocetos" de algo nuevo, como alguna vez los he llamado. Sin embargo, aún así no quiero que se me olviden, así que me he puesto a tocar y he grabado lo que ha salido. Sin estructurarlo. Sin pensarlo. A continuación os dejo lo que ha dado como resultado.


Si aún te queda algo de interés, recuerda que tienes más grabaciones mías en la sección "Scripts & Música".
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