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jueves, 24 de octubre de 2024

Mercado Cervantino 2024

¿Qué encontrarás en esta entrada?
  • Mi opinión sobre el Mercado Cervantino 2024
  • Algunas de mis fotos del evento
¡Vaya!, me he dado cuenta de que me he saltado un par de años mi reseña anual sobre este magnífico evento, quizás porque normalmente estoy inmerso en la vorágine de hacer fotos, procesarlas, publicarlas (en Instagram, AsPhBlog, en Flickr...), etc.


Entonces, ¿cómo ha sido este año? Pues creo que ha sido una de las mejores ediciones de los últimos años y, quizás por ello, merece hacer mención en el blog de ella.

La Recua Teatro

El año pasado tomaron una decisión, a mi juicio, un poco extraña: ¡quitaron a las bailarinas! ¿Qué es un mercado medieval (o renacentista) sin baile?

Nazareth

En realidad, creo que recortaron en todos lados y quedó un mercado más vacío y menos animado que de costumbre. De hecho, creo que esto se reflejó en el número de fotos que saqué (aunque también influyeron mis condiciones personales de aquel año):

Lo que no hay duda, dado el gráfico de arriba, es que este ha sido mi año más activo, generando unos 42k archivos fotográficos, casi 1Tb que luego tenía que procesar cada noche (por lo que ha sido una semana en la que a penas he tocado la cama).
 
Este año ha habido espectáculos muy interesantes: ha vuelto el baile a las calles, pero también algunos pasacalles muy imaginativos: hemos podido ver elefantes y pajarracos de lo más curiosos.

El Niño Lápiz

Bric a Brac

Han traído a artistas nuevos que han dado su toque innovador a los números que estamos acostumbrados a ver, como ha sido el caso de Eliyah, que incluía un arpa en directo que aportaba bastante originalidad.
 
Pero, al mismo tiempo, hemos podido disfrutar de caras conocidas, como la de Neftis, por citar alguna.
 
Una particularidad de este año es que, el fin de semana anterior al inicio oficial del mercadillo, pero enmarcado también en la Semana Cervantina, tuvo lugar un evento llamado "Crisol de Grandeza", en el que pudimos ver distintas actividades de recreación histórica. A algunos de sus miembros, del llamado "Tercio de Cervantes", se les pudo ver con sus vestimentas dando ambiente al mercadillo.
 
Tercio de Cervantes, foto del evento "Crisol de Grandeza"

Respecto a la programación, creo que este año se ha seguido bastante bien, dentro de las adaptaciones lógicas que se espera en un evento de este calibre y afectado por las condiciones climatológicas, y es que la lluvia y el mercadillo, que tiene lugar siempre en torno al 9 de octubre, son viejos conocidos. Este año no ha sido distinto, habiendo alguna mañana en la que ha sido especialmente intensa pero, en general, ha dejado sus buenos momentos para salir a disfrutar de él.
 
Para acabar con una curiosidad, en esta edición el Quijote tuvo que salir en varias ocasiones sin caballo, y es que éste parecía especialmente intranquilo. Por suerte, al final del mercadillo pudimos ver al hidalgo caballero a lomos de su corcel en todo su esplendor, aunque seguía pareciendo muy necesario tener a alguien que apaciguase al viejo rocinante.
 
En resumen, un mercadillo muy interesante, con unos espectáculos fantásticos, que no se ha sentido vacío en absoluto y que, en general, yo creo que ha estado muy bien programado. Uno en los que más he disfrutado en los últimos años. Esperemos que el del año que viene esté a su misma altura o lo supere.

No dejes de visitar:

miércoles, 13 de octubre de 2021

Mercado Cervantino 2021

¿Qué encontrarás en esta entrada?
  • Mi opinión sobre el Mercado Cervantino 2021.
 
Publico estas líneas con gran pesar al final del evento para no perjudicarlo, pero, ¿qué te han hecho, Mercado Cervantino?

Soy consciente de que la situación es muy complicada y que, mejor esto que nada, pero no puedo evitar cierta melancolía al recordar tiempos pasados (2019) cuando en Alcalá contábamos con el mercado temático de mayor extensión de Europa, integrado en un entorno ideal para ello. Y es que uno de los problemas de este año ha sido la decisión de emplazarlo en La Isla del Colegio (el ya no tan nuevo recinto ferial). Un terreno baldío de tierra y polvo que puede prestar su servicio para comerse unas salchipapas, pero que realmente desluce el esplendor de nuestra ciudad en el Siglo de Oro. No tiene comparación con cuando estaba integrado en el casco histórico, con la Catedral Magistral de los Santos Justo y Pastor, el Palacio Arzobispal o la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso como testigos.

Isla del Colegio, lejos de ser una ubicación a la altura


Estar en un recinto cerrado permite el control de afluencia en estos tiempos marcados por la peste del COVID. Lo comprendo. Pero me resulta triste ver a la gente guardando cola para entrar como si de un parque temático prefabricado se tratase. La ilusión de desplazarse al pasado cada vez se desvanece más para dar paso a un entretenimiento mucho más vulgar.
 
El sábado 9 por la noche había 150m de cola para entrar

 
Antes, paseabas por la ciudad, como cualquier otro día, e ibas viendo como según avanzabas por las calles de siempre ibas retrocediendo en el tiempo. Era fácil imaginar a Isabel la Católica recibiendo a Colón en el Palacio Arzobispal, o a Cervantes saliendo de casa de sus padres, en la Calle Mayor, incluso a Cisneros caminando por la actual Plaza de San Diego, imaginando su universidad, por lo que era un importante nexo de unión entre presente y pasado. ¡Ey! ¿Qué ha sucedido? ¡Yo estaba en el s.XXI y he acabado en el XVI! 
 
Mercado integrado en el casco histórico (foto de 2017)

 
El otro gran problema es el tamaño. He leído que es aproximadamente la mitad que otros años, aunque da la impresión de ser mucho más pequeño y su distribución, siguiendo algunas de las calles del recinto ferial, es un tanto extraña.
 

 
Tampoco está muy bien organizado. Por ejemplo, al menos el primer día, hicieron la recogida de basura a la hora de apertura del mercado en vez de aprovechar las horas en las que estuvo cerrado. Esto implica un camión enorme, no muy medieval, que va cruzándose por el camino por el que pasan los visitantes dejando su agradable fragancia tras de sí.

Camión de la basura en la inauguración del mercadillo, pasando entre los puestos por los accesos para visitantes


Indudablemente, los artistas que invaden el mercado estos días le dan toda la vida y sigue representando una gran oportunidad para fotógrafos, que tenemos a nuestra disposición a un montón de profesionales disfrazados de época o fantasía dando lo mejor de sí mismos.
 
El Bricio el pordiosero (2021)

Upsala (2021)

Xalamut (2021)

Felipe II y Miguel de Cervantes (2021)

La duquesa de Béjar - La Recua (2021)

Esmeralda - Neftis Paloma (2021)


Bueno, quizás me he pasado usando el término "invadir", ya que este año se nota bastante más vacío (en lo que entretenimiento se refiere), con menos variedad y frecuencia. Cabe destacar, a modo de ejemplo, que ni siquiera hubo números de danza los primeros días del mercado  (incluyendo el 9, que debería ser el día grande). En años anteriores me pasaba el día allí, saltando de actividad en actividad con la cámara, perdiéndome muchas porque no daba tiempo a verlo todo, pero este año los grandes vacíos intermedios han hecho que me aburra, abandone, y me vuelva a casa¹.
 
También creo que hemos dado un grandísimo paso atrás en cuando al diseño de los espacios para las actuaciones. Había dos únicos puntos de salida para actividades itinerantes (los llamados "puerta 1" y "puerta 3") y las actividades más estáticas se centralizaban en los campamentos español y otomano, donde tan pronto se representaba una multitudinaria batalla, como había un espectáculo individual de danza. Evidentemente, lo primero necesita mucho más espacio que lo segundo, con lo cual lo segundo se ha de disfrutar desde mucho más lejos y peor.
 
Desde luego, ya sea por falta de espacio o presupuesto, en esta edición no hemos podido disfrutar de espectáculos a la altura del impresionante Dragón Bishuck del 2019.

Bishuck Keeper by O. R.G. on 500px.com
Dragón Bishuck - Human no Limits (2019)

 
Y una cosa rara, entre tantas en esta edición: algunas actividades (en mi opinión, muy poco anunciadas) han ido por libre y se han realizado igualmente en el casco histórico, haciendo que muchos se las pierdan. Es el caso de la procesión cívica con la partida bautismal de Cervantes o del homenaje de Los Tercios de Cervantes.
 
Procesión cívica (foto del 2019)

 
Homenaje de Los Tercios de Cervantes (2021)


Pese a todas las circunstancias que han hecho que este mercadillo no sea ni la sombra de lo que fue, parece que ha vuelto a ser un éxito de visitas. Sólo espero que no se normalice este formato.

En resumen: quizás este año no podría haberse hecho mucho mejor, pero deseo que en próximas ediciones recuperen todo aquello que hacía tan especial a este evento y que, en esta edición, está claro que lo hemos perdido.

¹He repasado mis notas del 2019 y allí también hablaba de "horas valle" sin mucha actividad, pero supongo que el entorno ayudaba a retenerte allí (no es lo mismo contemplar el monumental centro de Alcalá decorado mientras se espera, que un descampado). Este año ha sido más fácil cansarse e irse.

domingo, 3 de octubre de 2021

Operación Jadraque

¿Qué encontrarás en esta entrada?
  • Mi última excursión (Jadraque).
  • Mapa de mi recorrido.
  • Fotos de la ruta. 
 
Esta semana he decidido explorar las posibilidades que ofrece la línea de media distancia de RENFE Madrid - Soria. Cuál ha sido mi sorpresa al descubrir en ella un pequeño tesoro: Jadraque.

Jadraque es un municipio alcarreño de unos 1400 habitantes. Se caracteriza por tener un castillo enorme en lo alto de una colina, al que algunos llaman el Castillo del Cid haciendo un poco de "trampa". Y es que el castillo perteneció a Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, hijo del famoso Cardenal Mendoza y, aunque su nombre recuerde al célebre personaje del s.XI, esto es sólo porque la nobleza de la época intentaba buscar vínculos con el épico héroe, pero entre ambos hay unos 4 siglos de diferencia y ninguna relación probada más allá de que al más reciente se le otorgara el título de Conde del Cid.



Así y todo, el castillo es bastante imponente y se le atribuye a los caminos cercanos el paso del verdadero Cid.

Sin embargo, lo que me interesa ahora destacar de Jadraque es mucho más prosaico: me refiero a su conexión vía tren, ya que este municipio tiene mayor frecuencia que otros de la zona, no estando muy lejos de Madrid. Además, las tierras cercanas tienen multitud de caminos y vistas espléndidas de la vega del Henares, lo que lo hace un candidato idóneo para planificar una excursión.



Sin más, os dejo el mapa de mi último paseo:


La ruta interactiva:


Y algunas fotos:

Castillo de Jadraque

Camino del Cid



Ermina de Nª Sª de Cáritas



Casas de San Galindo


Iglesia de San Juan Bautista (Casas de San Galindo)

Iglesia Parroquial de Nª Sª de los Remedios (Miralrío)

Vistas desde Iglesia Parroquial de Nª Sª de los Remedios (Miralrío)

Iglesia Parroquial de San Blás (Villanueva de Argecilla)

Iglesia de San Antón (Bujalaro)


Iglesia Parroquial de San Juan Bautista (Jadraque)


Nos vemos en los caminos.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Paso a Paso: Pioz - Pozo de Guadalajara - Valderachas - Yebes - Valdeluz - Guadalajara

¿Qué encontrarás en esta entrada?
  • Crónica de mi excursión desde Pioz a Guadalajara.
  • Fotos del paseo.
  • Mapas del recorrido. 
 
El sábado pasado (18/09/2021) hice una interesante excursión desde Pioz hasta Guadalajara, pasando por algunos pueblos muy pintorescos. Hoy, vamos a ver el "paso a paso" de mi particular viaje mochilero.
 
En primer lugar, pedir disculpas por tardar unos días en redactarlo. Normalmente, me gusta tenerlo reciente para contarlo con el mayor detalle posible (sirva para ilustrarlo que suelo tardar lo mismo en escribir estas entradas que en recorrer los caminos que hago). Sin embargo, esta vez no me ha sido posible. Espero que no repercuta en el olvido de algo importante.


Arriba podéis ver la ruta de manera más visual, más "cinematográfica" (aviso: el reloj del widget de arriba marca dos horas antes del tiempo real) y, abajo, os la dejo en modo mapa, que creo que es más esquemático y sirve para entenderlo mejor.


La primera parada de mi viaje es Pioz. Ya hemos visto este municipio en el blog, se trata de un pequeño pueblo de Guadalajara, de menos de 4.500 habitantes, cuyo origen parece estar ligado a la repoblación tras "La Reconquista".
 
Perteneció al Común de Villa y Tierra de Guadalajara hasta 1428, momento en el que el rey Juan II de Castilla lo cedió como dote para su hermana, la infanta Catalina, la cual iba a casarse con el infante Enrique de Aragón. Sin embargo, dos años más tarde entran en disputa el rey y los infantes de Aragón, reclamando el primero de nuevo sus tierras, incluida Pioz, para dárselas a Íñigo López de Mendoza, más favorable a la corona. En 1445 nombran a éste Marqués de Santillana y en 1458 muere, dejando en testamento Pioz y El Pozo de Guadalajara a Pedro González de Mendoza, por entonces obispo de Sigüenza y que sería conocido en el futuro como "el Gran Cardenal Mendoza" o "el tercer rey" (durante el reinado de los Reyes Católicos).
 
El castillo se construye en 1469  y, años después, los territorios son cambiados a Álvar Gómez de Ciudad Real, secretario del rey, por una villa toledana. Los descendientes de Álvar mantienen el señorío hasta el s.XIX.

Sin duda, lo que más me impresiona de Pioz cuando llego allí en el bus 271 sobre las 12:20 es su castillo.




Si bien la joya de la corona en lo que se refiere a conservación de castillos en Madrid es el Castillo Nuevo de Manzanares el Real, éste de Pioz se le da en mi opinión un aire (salvando las diferencias: este es mucho más pequeño y está peor conservado). Pertenecieron ambos, no obstante, a los Mendoza y, para lo pequeño que es Pioz, impresiona que tengan un castillo en miniatura tan coqueto como el que tienen. Es visita obligada para todo el que pase por la zona.

Continúo por el Camino del Castillo y salgo del pueblo por el Camino de los Santos. Al tomar este camino me encuentro con varios murales que llaman mi atención y que le dan un aire más fresco a un pueblo como este.





Más adelante, del Camino de los Santos sale un desvío hacia el norte, un pequeño camino de tierra rodeado de campos, con unos pocos árboles salpicando el horizonte y el cielo azul con unas pocas nubes blancas de telón de fondo.





Esta parte del camino se me hace especialmente agradable por el paisaje que me acompaña. Estoy fresco porque acabo de salir y la temperatura ayuda, estando soleado pero sin demasiado calor en comparación con semanas anteriores. Son las 12:43, quizás he pasado demasiado tiempo en el castillo, pero merecía la pena, y ahora continúo mi viaje.

Sobre las 13:10 empiezo a entrar en Pozo de Guadalajara. Esta localidad, de unos 1.300 habitantes, comparte historia con Pioz, ya que pertenecía a las mismas tierras que fueron entregadas como dote a Enrique de Aragón y que, más tarde, le fueron arrebatadas para pasar a manos de los Mendoza. Su nombre probablemente provenga de su noria, un pozo que abastecía de agua potable a toda la zona.

La verdad es que mi primera impresión no es del todo buena. Salvo una urbanización que parece más nueva, creo que la zona sur no es la más bonita del municipio. Sin embargo, según voy más hacia el centro, me va gustando más, culminando en su iglesia. Pero no nos adelantemos: lo primero que hago es entrar por la Avenida de la Constitución. De ahí, voy a la Calle de la Picota, que culmina en ésta.



Como en otras localidades, supongo que la picota es un símbolo de la independencia judicial del pueblo. Esto encaja con que en el s.XVI recibiera el título de villazgo, ya que la picota es de la misma época.

También veo el cercano ayuntamiento.



Y, por último, la Iglesia de San Mateo Apóstol, uno de los cuatro ejemplos de iglesia romántico-mudéjar que se encuentran en Guadalajara. Su construcción es de la segunda mitad del s.XIII (de la cual conservan aún algunos elementos), aunque fue reformada en el s.XVI.



Sin duda, uno de los edificios más emblemáticos y de gran encanto del municipio.

Continúo mi viaje por la Calle Mayor y, tras la primera rotonda, me desvío por el camino que sale hacia el nordeste. El paisaje es similar al anterior: grandes extensiones de campo llano a ambos lados del camino de tierra. Son sobre las 13:40 y dos grandes pájaros sobrevuelan mi cabeza. Efectivamente, confirmo mis sospechas: se trata de dos buitres leonados de gran envergadura que patrullan los campos con ánimo de encontrar algo que echarse a la boca. Les hago fotos, pero no llevo el equipo adecuado, así que quedan regular.



Algo más adelante llego a una zona más sombría. Hay algo de barro, incluso algunos charcos, aunque no recuerdo que haya llovido desde hace una semana. Un bosquecillo a la derecha del camino proporciona abundante sombra. ¿Son encinas?, pero parecen unas encinas muy raras, más altas y, en vez de bellotas, tienen unas bolas con pinchos... ¡Son quejigos!, que muestran sus extrañas agallas (una respuesta tumoral del árbol a los insectos que, a su vez, utilizan los cinípidos como incubadora).




Son cerca de las 14:00 y encuentro un bloque de cemento en el que sentarse a la sombra del bosque de quejigos. No necesito más señales para saber que debo aprovechar para hacer una breve parada y comer. No tardo mucho y en seguida me pongo en marcha.

Llego a una bifurcación algo confusa, en el que hay un cartel entre dos caminos que prohíbe el paso, pero no me queda claro por dónde no se puede pasar. El cartel parece estar más ubicado en el camino de la izquierda, por lo que en principio me meto por el de la derecha. Sin embargo, el camino de la derecha se corta algo más adelante (tiene más pinta de ser privado) mientras que el de la izquierda, parece ser la comunicación natural entre Pozo de Guadalajara y Valdarachas, Además, ambos se comunican entre sí y no hay nada vallado, por lo que continúo sin saber muy bien si hago bien o mal.

Aquí el bosque de quejigos es más frondoso y lo atravieso hasta el barranco del Arroyo de la Vega de Valdarachas. Lo bajo entre las zonas de La Maraña y Cabeza Corral, un poco campo a través para contar con la sujeción que da la vegetación, ya que el camino alcanza una pendiente importante.
 
El paisaje que me recibe es de lo más bucólico: coloridos campos de girasoles y, al fondo Valdarachas, como un pueblo de cuento en mitad de una vega rodeado de barrancos.





Valdarachas es un pequeño municipio de Guadalajara, de menos de 40 habitantes. Casi no he podido encontrar nada sobre él: es un lugar anónimo perdido en el tiempo y creo que eso es parte de su belleza.
 
La Iglesia de San Sebastián es un bonito edificio construido en sillarejo y mampostería que data del s.XVII.




Su ayuntamiento ha sido regido por el mismo alcalde desde las primeras elecciones.

Son las 15:10 y salgo de Valdarachas por la Calle Eras. Un sendero que sale al final de la calle me conduce hacia lo alto del monte. Aunque no es un día muy caluroso (decía el tiempo que estaríamos a 25°), pasadas las tres de la tarde, con más de 10 Km a las espaldas y cuesta arriba, el calor se nota. Y es que son 170 m de altura en 2 Km de recorrido: no excesivamente empinado, pero lo suficiente para agotarte un poco bajo el sol. El último tramo es además algo pedregoso, lo que no ayuda a la comodidad del trayecto. Ya arriba del todo, me llama la atención una gran puerta de una finca en el llano que se extiende frente a mi.



A partir de aquí, el camino es más llano y me conduce, entre campos que me rodean, a Yebes. Son las 15:50.



Yebes es un municipio de Guadalajara con unos 4.200 habitantes (similar a los que tiene Pioz, y mayor que el de los otros pueblos que hemos pasado). De su ayuntamiento depende la Valdeluz, que veremos más adelante. Cuenta con el Centro Astronómico de Yebes (CAY), el mayor centro astronómico del Instituto Geográfico Nacional (IGN). Lástima que se desviase bastante de mi ruta, me hubiera gustado acercarme (yo uso sus mapas para hacer estas rutas).

En cuanto a su historia, parece que podría tener origen celtíbero (ya que se han encontrado restos arqueológicos de asentamientos en la zona). La etimología del nombre no está clara, pero aparece ya en los registros del s.XII, como parte del Alfoz y Tierra de Guadalajara. En 1432, al igual que Pioz y Pozo de Guadalajara dos años antes, el rey Juan II de Castilla cede Yebes a los Mendoza.
 
En la actualidad, ha experimentado un gran crecimiento poblacional gracias al polémico tema de la especulación inmobiliaria en relación a la creación de una estación del AVE en sus tierras (cerca de Valdeluz), lo que por una parte ha generado el abandono de mucha zona urbanizable al desinflarse la burbuja inmobiliaria (Valdeluz estaba ideada para 30.000 personas y se ha quedado con 3.500), pero por otra, ha atraído a más población joven, revitalizando la zona en contra de la inercia de "la España vaciada".

Lo primero que me llama la atención son algunas casas bajas, casi cuevas en algunos casos, que bien recuerdan a los agujeros hobbit.





Me adentro más en el pueblo hasta la zona del la iglesia y el ayuntamiento.





La Iglesia Parroquial de San Bartolomé es un edificio de estilo renacentista del s.XVI. Aunque no he encontrado información por ningún sitio, el cuerpo central parece destruido en algún momento y reconstruido con materiales más modernos (viéndose restos del muro original incompleto). Me recordó a la antigua Iglesia de Santa María en Alcalá de Henares, cuya torre estaba unida a la Capilla del Oidor hasta que en la Guerra Civil se destruyó el cuerpo central, habiendo ahora una plaza en su lugar. El ayuntamiento, en contraste, tiene una apariencia bastante moderna.

Son las 16:40 y me dispongo a abandonar Yebes por la carretera GU-205. A la altura de la primera rotonda, me encuentro con la fuente "El Rallar", una fuente de piedra porosa bastante vistosa, con una placa conmemorativa del 2006.



El siguiente medio kilómetro es un poco pesado, ya que desaparece la acera y el arcén, y la cuneta tiene bastante inclinación y con la maleza suficiente como para que sea muy incómodo ir andando por ella. Por fin, alcanzo el camino que sale hacia el norte, por el Cerro Quemado. Este camino me impresiona inicialmente por los campos de girasol, que tiñen todo el paisaje de amarillo.






Sin embargo, finalmente se me hace algo monótono al ser una línea recta interminable (5 Km) de paisaje muy similar y sin puntos de referencia muy distintivos. Viendo después las fotos, quizás el camino no estuviera tan mal, y es posible que mi percepción en este punto ya estuviera alterada por el constante ruido de lo que parecían ser disparos de cazadores cercanos, la fatiga, la falta de agua y el exceso de sol.

Son las 17:30 y ya estoy en Valdeluz. Valdeluz es una localidad de Guadalajara de unos 3.500 habitantes, en el término municipal de Yebes (depende, de hecho, de su ayuntamiento). Es de reciente creación (2006) y está tristemente asociada a la especulación inmobiliaria, como comentábamos anteriormente.

El camino, aquí, deja a la derecha la zona urbanizada mientras que, a la izquierda, hay campo, el acceso al Área Recreativa de Alcohete y, más tarde, el campo de golf. Por este tramo podemos ver algunos árboles identificados como "de interés local".



Pasadas las vías que llevan a la infame estación del AVE, llegamos a través de la Cañada de Alcohete a un bosquecillo de encinas, que pronto da paso a un camino más despejado entre campos de cultivo.



Al final, una especie de granja en ruinas muestra el inicio del descenso hacia Guadalajara. Se trata de un edificio abandonado con segmentación interna que parece diseñada para animales.



Tras bajar la empinada cuesta (190 m de descenso en 2 km de trayecto), llegamos a Guadalajara, entrando por la zona sur (Calle de Toledo).

Guadalajara es una ciudad de unos 90.000 habitantes, capital de la provincia que lleva su mismo nombre. Fue fundada por los árabes entre el s.VIII y s.IX. Su nombre inicial fue "madīnat al-Faray" (no se sabe si "Faray" era un nombre propio de algún gobernante, siendo su significado "Ciudad de Faray", o si es una referencia a "farallón", significando entonces algo así como "Ciudad del mirador de piedra"). Lo que parece más claro que es que luego tomó el nombre del río que la rodeaba, el Henares, al que los árabes llamaban "wād al-ḥaŷarah" (واد الحجرة o وادي الحجرة), castellanizado como "Guadalajara". También aquí hay dos teorías: que signifique "valle de piedra" (como referencia a las fortalezas de piedra que se levantaron por toda la zona) o "río de piedras" (haciendo referencia al escaso cauce del Henares). Este último parece concordar con el topónimo íbero Arriaca que anteriormente recibió la zona.

La ciudad pasa de manos árabes a cristianas al rededor de mediados del s.XI. En el s.XIV la familia Mendoza se instala en la zona, empezando a tener una gran influencia en todo el territorio y promoviendo su desarrollo. En 1460 el rey Enrique IV otorgó el título de ciudad a Guadalajara y en 1840, se convierte en capital de provincia.

No entraré en detalle de lo que se puede ver en Guadalajara, porque daría para abrir un blog entero al respecto, sólo dejaré constancia de que personalmente me gusta esta ciudad y creo que sus gentes son en general más amables y hospitalarias.

En definitiva: sigo todo recto ya como un zombie, con mis últimas fuerzas y sin una gota de agua. Calle de Toledo, Calle Virgen del Amparo, Calle Mayor (donde hago una muy necesaria parada en la Plaza Mayor para rellenar el agua en la fuente y me encuentro a todo el mundo de fiesta), Calle Miguel de Fluiters, Calle de Madrid, Paseo de la Estación y Calle de Francisco Artio, donde por fin llego a la estación.
 
Son las 19:40 y llego agotado tras unos 31 km y casi 7 horas y media de castillos, murales, iglesias de piedra, caminos al sol, quejigos con agallas llenas de avispas, girasoles... ¡incluso agujeros hobbit! Estoy deseando ver qué me depara la próxima salida.